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PAMPLONA, NAVARRA, Spain
Licenciado en Filología hispánica y autor de varios libros de prosa y de verso.

miércoles, 1 de julio de 2015

  La niña bonita, finalista en el Concurso Internacional de Cuentos CEAN. 
Dejo enlace de la noticia que generó este galardón: 

Diario de Noticias de Navarra. Alberto Ibarrola finalista en un certamen internacional de cuentos

Y el texto del cuento a continuación:

LA NIÑA BONITA

La niña bonita quería volar. Desde que su conciencia de niña le había mostrado la singularidad que consistía el ser un ente individual, había sentido que para ella, ser una niña más entre las demás personas, le era insuficiente. Y era por eso, que había decidido que tenía que volar. Veía a los pájaros cómo surcaban el cielo, mientras que ella no podía hacerlo. Aquel deseo la hacía infeliz porque creía que volar debía ser fácil y le hacía sentirse tonta el no poder lograrlo. Lo intentaba continuamente, daba saltitos con sus piernas frágiles, pero siempre volvía al suelo. Una vez, incluso se subió a la copa de un pino con la intención de saltar y quedarse volando en el aire. Pero no saltó: mientras trepaba a la rama más alta recordó que todos sus intentos anteriores para volar habían fracasado y temió que aquella vez tampoco lo conseguiría y se diera un coscorrón contra el tierno hierbín  que nacía de la tierra rojiza del que emanaba aquel vigoroso pino.
Así que dejó de subir a los árboles y no se lanzó del alto acantilado que había muy cerca de su casa como pensó en varias ocasiones. Pero no se olvidó de su deseo, al contrario, se obstinó cada vez más en volar. Pensó que, quizá, ejercitando sus brazos podría hacerlos lo suficientemente fuertes como para que moviéndolos de arriba abajo como los pájaros conseguir elevarse por los aires. No lo logró y eso que lo intentó con constancia. Pero sus delicados brazos y sus manos extendidas nunca lograban mover suficientemente el aire como para elevar su cuerpecillo. Y lloró, lloró tan abundantemente que su almohada y las sábanas de su cómoda cama se empapaban cada noche. Pero una mañana en la que el sol brillaba más de lo corriente, el milagro se produjo. Al despertarse la niña bonita de un sueño en el que volaba junto a bandadas de palomas en busca de tierras más cálidas, descubrió que de su lomo de niña tierna, habían nacido dos apéndices con forma de alas, llenas de plumas blancas como las de las palomas con las que había volado en sueños. Pero las suyas eran mucho más grandes, pues no debían hacer volar un cuerpecillo de pájaro, sino el de la niña bonita.

Al darse cuenta de que poseía aquellas alas, se sintió muy contenta. Abrió la ventana de su dormitorio y se colocó de pie en la repisa. Inmediatamente se lanzó al vacío. A sus alas les costó un poco moverse y era comprensible porque no las había usado nunca. Al fin y al cabo, hacía un par de minutos que las tenía. La niña bonita se asustó mucho porque caía y temió estrellarse contra el suelo de su jardín. Y casi fue eso lo que sucedió, pero cuando faltaba poco para chocar contra el suelo, sus alas se movieron y comenzó a ganar altura. La niña bonita se sintió enormemente feliz, su sueño se había cumplido. No se daba cuenta de que sus alas la llevaban siempre hacia arriba. Veía las cosas de la tierra cada vez más pequeñas y eso le hacía volverse loca de contenta. Cada vez ganaba más altura y subió hasta que alcanzó el país del aire donde habitan los ángeles. Le parecieron unos seres muy simpáticos y le sonreían con sus hermosas caras. Subió y subió, cada vez más alto hasta que llegó al cielo y estuvo con los que antes habían vivido en la tierra. Ahora no tenían cuerpo, eran espíritus. Ya no voló más alto. Eso extrañó a la niña bonita la cual intentó tocar sus alas para saber el porqué de que no la elevaran más alto. Pero ya no tenía alas y le asombró mucho más saber que tampoco tenía manos, ni brazos, ni cuerpo. Ahora era un espíritu y nunca más bajaría a la tierra, sino que viviría en el cielo para siempre. 

Este cuento pertenece a la colección Historias de una modernidad dudosa, que en 1997 obtuvo el Primer Premio en Concurso Internacional a Libro de Cuentos Caliope y Polimnia, concedido por Ediciones El Paisaje, que generó una edición ya agotada. 
Segunda edición de Historias de una modernidad dudosa



viernes, 20 de febrero de 2015

BREVE ESTANCIA EN LA CIUDAD ETERNA








Breve estancia en la Ciudad Eterna pertenece al género de la novela corta, aunque guarda parentesco con el ensayo. Narra las vacaciones de una semana en Roma y Florencia de una joven pareja. La chica es conservadora y el chico más progresista, lo que da lugar a controvertidos diálogos. Narrada en primera persona, incluye digresiones que abordan temas diversos: política, religión, literatura, deportes, etcétera. Supone un recorrido por los monumentos y museos más emblemáticos de Roma y Florencia. Incluye alrededor de treinta fotografías originales.

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